Porque ni siquiera sabias como era y me mirabas, creías con miedo cada palabra que decía, sabias que era un juego peligroso pero era mejor tener un juego a preferir no tener nada. Lo que nunca entenderé, es porque cuando juntos encontramos en un segundo el mismo camino, tu corazón me rechazo… quizás porque los latidos de un corazón ilusionado en realidad no sirven de nada...
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